BATCHCOOKING vs SLOWCOOKING con Marina Vara

BATCHCOOKING vs SLOWCOOKING con Marina Vara

Hace tiempo aprendí que compartir era la mejor forma de crecer

Hoy da comienzo esta nueva forma de acercarme a vosotrxs, otra nueva forma de retroalimentarnos y de seguir aprendiendo juntxs en este maravilloso camino. Espero que os guste y lo disfrutéis tanto como yo.


Hoy me acompaña Marina, una preciosa casualidad, una de esas relaciones de las que si en algún momento mi tiempo en Madrid se acaba, ella vendrá conmigo, a través de lo digital o lo físico que más da, eso no es barrera. Nuestra vida se juntó en parte por nuestro amor a la comida y de eso venimos a hablaros hoy.

Nada mas quedar dos veces para comer ya vimos las grandes diferencias que habían entre una y otra, algo que desde luego, no ha hecho más que enseñarnos cosas nuevas.

Por una parte, Marina centra su forma de cocinar y comer en el slow food” que a grandes rasgos significa comer con atención, valorando la calidad y, con ello, teniendo en cuenta la procedencia de las materias primas y el modo de cocinarlas. Por otra parte estoy yo, una apasionada del “batchcooking que por si aún no lo sabes, aunque si estás aquí supongo que sabes de que te estoy hablando, el batchcooking no es más que un método para ganar tiempo, ahorrar dinero y asegurarte desde el primer día de la semana que todos tus platos serán sanos, frescos y caseros. 

Y ahora, para que nos conozcáis un poco mejor y sepáis por qué nos hemos centrado en esta forma de comer, vamos a contaros nuestra historia.

MARINA

Desde los 12 años, el poder disfrutar de tiempo para preparar alguna receta y poder comer con tranquilidad era sinónimo de privilegio. Por raro que parezca a esa edad, el hecho de compaginar mis estudios obligatorios en la escuela y mis estudios de danza, me hicieron adquirir unos hábitos que se debían adaptar al poco tiempo que tenía para comer: casi que “engullendo como los pavos”, como decía mi madre. Pero lo triste es que era cierto: no podía “perder” el tiempo en disfrutar de sentarme a la mesa y disfrutar de la comida.

Más tarde, cuando me fui de casa a los 17 a proseguir con mi carrera de danza, empecé a practicar el “batch cooking”. Al poco tiempo que tenía para comer, se unió el poco tiempo para cocinar, y debido a las exigencias físicas que tenía, no podía permitirme llevar una mala alimentación. Este cambio de vida supuso el dejar de comer en casa y comenzar a comer de “tupper” prácticamente a diario. No es que llevara una mala alimentación, pero si es cierto que el ritmo de vida que llevaba, las exigencias físicas y mentales que requieren mi profesión, y el hecho de no pasar apenas tiempo en casa, hizo que, después de varios años, me replanteara por completo mi estilo de vida.

Fue no solo un cambio de hábitos, sino también de manera de pensar y actuar. Siempre he tenido la comida como un referente, lo considero algo necesario para la supervivencia, pero también una forma de conectar contigo mismo, de compartir con quienes te rodean. Cocinar no deja de ser un acto de “amor”: tienes que preparar algo que te va a alimentar, a nutrir, que puede hacerte sentir bien e incluso reconfortarte emocionalmente. Esto me viene también de cuando era pequeña y cocinaba con mi madre, me sentía feliz al poder compartir ese rato con ella y de preparar algo tan rico como arroz con leche, tortitas o cualquier cosa que nos apeteciera hacer ese día. Quería volver a poder disfrutar de esos momentos, saborearlos y sentirme presente, sin pensar más que en lo que estaba pasando en ese preciso instante.

Decidí priorizar esa necesidad y aplicarla a mis hábitos alimenticios, sociales e incluso laborales. Una de las cosas que hice al mudarme de nuevo, fue “obligarme” a encontrar un trabajo que se adaptara a mí y mis necesidades, aunque tardara más en encontrarlo, y no al contrario: en este caso, fue disponer de tiempo para poder desayunar, almorzar y cenar en casa. Así mismo, decidí evitar por completo comprar platos preparados e incluso dejar yo misma preparada comida: quería cocinar todos los días, cada comida, tomarme ese tiempo para disfrutar del proceso y estar completamente presente, por lo que también me encaminé hacia una forma de cocinar “como las de antes”. Es decir, tomar consciencia de cada paso a realizar en cada receta, desde que vas al mercado a comprar los ingredientes hasta tomar el “camino lento” para cocinarlos.


RECETA CONSCIENTE DE PESTO

Un ejemplo es el pesto: la manera “rápida” de prepararlo sería triturar todos los ingredientes con la batidora y en menos de 1 minuto tenerlo preparado, pero, como decía antes, me gusta “ralentizar” el proceso o más bien, disfrutar de este. En mi caso, para hacer el pesto prefiero coger mi mortero y tal como dictan las “mammas” italianas, prensar y mezclar poco a poco las hojas de albahaca con el aceite de oliva virgen y el parmesano, permitiéndoles que se mezclen lenta y gustosamente entre ellos en ese mismo instante, tomándose el tiempo que necesiten para ello.


En resumidas cuentas, eso es lo que quería de mi vida, poder disfrutar de ella y de compartirla con quienes quiero, degustar cada momento, darme el tiempo de poder hacerlo, y ahora mismo puedo sentirme orgullosa de decir que he podido introducir esta filosofía de vida en casi todos los aspectos que se refieren a esta.

Y bueno, esta es mi historia pero no es la definitiva y claro, también entiendo que ahora, en los tiempos que corren, puedo sentirme afortunada de como he contado antes, haber conseguido establecer esta forma de vivir pero para todos y todas aquellas que por motivos laborales o quizás sociales, tienen que seguir comiendo de “tupper” y de echo, les gusta comer de “tupper”.

LIDIA

En mi caso, creo que no puedo poner una fecha exacta al por qué decidí comenzar a hacer “batchcooking” y cuándo fue la primera vez que lo incluí en mi forma de vida. Desde hace unos años, cuando mi mente comenzó a cambiar, mis hábitos se volvieron más saludables y aún trabajaba en el sector del comercio, tuve que buscar alternativas para poder seguir con lo que entonces era mi «dieta». 

A diferencia de Marina, desde bien pequeña mis hábitos nunca fueron saludables, de echo los platos precocinados y envasados formaban como un 60%, o me atrevería a decir un 80% de mi alimentación, el resto lo dejamos a cuando iba a comer a casa de mi abuela, de esa no se salvaba nadie.

En 2015, cuando decidí cambiar radicalmente mis hábitos, un nutricionista me guió y me enseñó a instaurar en mi vida una alimentación más saludable y claro…. Las tentaciones vienen solas cuándo estás en ese proceso así que como primera medida decidí dejar de comprar aquellas tentaciones y luego, preparar mis comidas con antelación para cuando llegase de trabajar no cayera en; le pongo esto o lo otro. Y sí, lo estás pensando y es real, mi relación con la comida no mejoró. Comía más sano, sí, pero las limitaciones y restricciones hacían que esa relación con la comida nunca fuera del todo sana, física y mentalmente. 

Ahora, en pleno proceso de reconectar con una alimentación consciente y a pesar de trabajar desde casa y tener el tiempo que Marina tanto echaba de menos a lo largo de su carrera como bailarina, yo sigo practicando el “batchcooking” y te preguntarás ¿por qué? Pues porque me encanta la sensación que me da el saber que está todo preparado, es como una especie de liberación para mi mente, no tener que pensar diariamente qué voy a comer mañana. Eso sí, ahora, gracias al tiempo y a la toma de consciencia, todo de una manera mucho más intuitiva y conectando verdaderamente con lo que mi cuerpo necesita. 

Mi proceso de “batchcooking” no consiste en preparar todas y cada una de las comidas que necesito para la semana si no en preparar recursos que facilitarán esta tarea y que sin duda, me ahorran un tiempo enorme.


TRUCO BATCHCOOKING

Corta el calabacín en espaguetis para tenerlos preparados en la nevera, en 5 minutos podrás tener una ensalada deliciosa sin necesidad de manchar más cosas en la cocina. Eso solo lo hago un día en semana y con el mismo utensilio que corto el calabacín también corto la zanahoria, rallo el queso y corto la coliflor para mis pancakes salados…


La cocina me apasiona y creo que por eso también soy amante de esta forma de hacerlo, me encanta ver cómo he conseguido encontrar la fórmula más eficiente para ahorrar energía en mi cocina, para saber cual es el orden correcto a la hora de preparar esos recursos que tanto me salvan la vida, aprovechar todos y cada uno de los ingredientes y como eso, mil cosas más. 

Mi día favorito para hacerlo son los domingos, me encanta empezar la semana sabiendo que todo está en orden. Primero, empiezo lavando los vegetales que voy a poner al horno y luego los corto y distribuyo en las tres bandejas, luego le toca el turno a mi querido robot de cocina que me prepara los mejores purés del mundo. Una vez están ambos trabajando, continúo troceando la verdura, cociendo las legumbres o haciendo algún sofrito en la sartén. También adoro hacer mi propia crema de almendras y cuando la hago, aprovecho los restos que quedan en la trituradora, añado un par de almendras y anacardos más y hago mi propia leche vegetal, de la misma forma, hago unas galletas deliciosas con la pulpa restante de los frutos secos. 

Como veis todo tiene su encanto y para mí es un placer cada vez que Marina y yo quedamos para comer juntas, sin prisas y sin pensar en nada más que cocinar. Aún recuerdo el día que me dejó más de 20 minutos con el mortero para que la esencia de la albahaca ligara bien con el aceite de oliva y las nueces. Eso no lo concibo en mi día a día pero sí en mis fines de semana y por eso me gusta tanto poder compartir estos dos puntos de vista con vosotros y vosotras.

Nos vemos muy pero que muy pronto.
Y recuerda, no solo lo material es lo que nos alimenta.

FOODFORSOULS



4 pensamientos sobre “BATCHCOOKING vs SLOWCOOKING con Marina Vara”

  • Muy interesante y bonito el ver así estas dos formas de practicar la comida. Supongo que cada persona puede aplicar una u otra o combinarlas según su estilo de vida o simplemente según sus prioridades.

    En mi caso hago creo exactamente como Lidia. Me gusta comer sano, con ingredientes naturales, y sentir que los días que tengo más tareas, pensar en la comida y prepararla no va a ser otra tarea más que ocupe mi tiempo libre de ese día, porque prefiero relajarme haciendo otras cosas. Así que aunque no haga batch cooking semanal íntegro tampoco, si dejo en el congelador o nevera ciertos alimentos preparados para ahorrar tiempo y tener recursos a mano, como judías veces frescas ya cocidas para acompañar cualquier plato o puchero de lentejas y verduras, o purés para tener un primero o cena ya lista, dividido en porciones en tarros de vidrio en el congelador que solo tengo que sacar horas antes. O tener hummus en la nevera para huntar o dippear cuando me apetezca.
    Me encanta que llegue la noche y decir: mañana me comeré unas lentejas y dejar descongelando en la cocina unas lentejas caseras que ya hice con mimo otro día y al día siguiente sólo tener que calentarla en una olla pequeña y nada más. Sólo disfrutarlas.

    Pero como bien dice Lidia, también hay veces que si tengo el día libre, me gusta tomarme con calma el proceso de cocinar. Eso sí… Si puedo hacer de más y congelar o dejar otra ración para otro día y ahorrar tiempo, lo haré jaja

    Un saludo! 💜

    • Jo, que bonito todo lo que compartes Mara. Me encanta leerte y que compartas en este espacio tus experiencias.

      A mi la cuarentena me está dando tiempo para cocinarme de esa forma más «slow» pero sí, la hora del domingo haciendo básicos no me la quita nadie jajajaja.

      Un beso preciosa! 💛✨

  • Me ha gustado mucho, hoy en día podría decir que cuando puedo me doy ese tiempo para preparar la comida y cuido con mucho mimo cada detalle, soy muy cocinillas también! De hecho desde que aprendí a cocinar con mi madre y a seguir sus pasos en las preparaciones, siempre muy casero todo, nunca en casa veías algo precocinado, desde siempre ha sido todo muy tradicional. Ya ahora por mil factores, incluido el tiempo, intento tener siempre algo en la nevera ya preparado para que en mi día a día tan ajetreado no tenga siempre que estar corriendo, qué lo estoy, pero a veces da gusto ir con más calma, cosa que disfruto mucho el fin de semana 🙂

    • ¡Julissa muchas gracias por tu comentario! 💛

      Como dices, que los procesados inunden nuestra cocina es algo tan común que hay que andarse con cuidado y para mi sin duda ese rato del domingo es lo que hace que la despensa no se llene de tarros de plástico, como por ejemplo la crema de frutos secos, legumbres ya cocidas, etc. El batchcooking para mi es eso también, dejar provisiones para cuando la gula llama a la puerta o porque no, para cuando te apetezca jajajaja

      Un beso ✨

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