MINDSET

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¿Cuántas veces te has planteado en tu vida el estado de tu salud mental? Y con esto no me refiero a caer en las primeras creencias cuando se menciona salud mental como; yo no estoy loca, no tengo ningún problema, etc. Quizás todas esas afirmaciones traigan consigo más información de la que creas.

En esta entrada os quiero compartir mi experiencia, mi aprendizaje a lo largo de los años, cómo he aprendido a que mi estado mental es la base de lo que luego será mi estado físico y mi estado emocional.

Así que si este es un tema que te interesa continúa leyendo pero, no olvides que es una experiencia personal y si después de esto te quedas con preguntas lo mejor es que acudas a un profesional.



Todos en nuestra vida tenemos un punto de inflexión y el mío fue tras observar durante un tiempo mis relaciones sociales, cómo trataba a las personas que me rodeaban, como ellas me trataban a mi, cómo asumía roles que no me correspondían, cómo afrontaba mi día a día, mis momentos de estrés, etc.

Después de ese tiempo me di cuenta que algo no funcionaba bien, algo estaba empezando a no gustarme, comencé a no identificarme con las cosas que hacía de manera automática y entonces comencé a leer. Comencé a leer libros de autoayuda, éstos libros son los que me devolvieron el amor a la lectura, con ellos descubrí lo verdaderamente importante que era mi tiempo aquí, en la vida, lo importante que era mi vida. Comprendí también que tenía que pasar unos procesos para empezar a darme cuenta dónde estaban los «errores» para poder solucionarlos, y no menos importante, me di cuenta de que estaba viviendo una vida que no quería vivir.

Sin darme cuenta y en mi día a día fui integrando hábitos que me iban acercando a mí, hábitos que me daban mi espacio para escucharme, para pensar antes de hablar, para expresarme como verdaderamente quería sin que mis palabras se malinterpretasen e incluso, si esto no pasaba, rectificaba y volvía a intentarlo.

Pues bien, todo este tiempo suma alrededor de dos años y medio. Para muchos será demasiado tiempo, pero os confesaré que cuando haces algo desde el corazón el tiempo no es una variable a tener en cuenta. Después de esos dos años noté como además de todo lo que estaba pasando por mi mente, mi cuerpo reflejó todo ese agobio constante, toda esa autoexigencia y todo ese autosabotaje. Médicamente me di cuenta que mi estómago no estaba sano y me puse a trabajar en ello con la ayuda de profesionales.

Viendo las posibles causas de mi problema hice vista atrás y recordé todo lo que os he contado en párrafos anteriores. Comprendí que ese problema tenía razones más que justificadas y de nuevo, ahora en el camino de la psicología, decidí contactar con otra persona que me ayudara y me guiara.

Una sesión de terapia mindfulness en la que indagamos en lo más profundo de mi ser, desde niña hasta ahora. Me ayudó a entender el porqué de mis automatismos y de todo aquello con lo que no me sentía identificada. Os engañaría si os dijera que esta terapia fue divertida, piensa que vas a sacar todo lo que hace tiempo o quizás nunca habías dicho a nadie.

Esta terapia me ayudo a conectar un poco más conmigo, me enseñó que en la mente existen conexiones que nunca habría imaginado, conductas que se establecen desde que somos niños y que de mayores llevamos a la práctica sin control alguno sobre las consecuencias que éstas puedan tener.

No os puedo decir que ahora mismo esté en total equilibrio porque eso es muy complicado pero sí que puedo deciros que soy más consciente, me permito cada día tiempo para oír todo lo que mi cuerpo me pide, ya no le tengo miedo a quedarme sola con mis pensamientos, es ahora, cuando me he atrevido a conocerme, es cuando mis relaciones están empezando a mejorar, mi cuerpo está empezando a sanar y hasta mi creatividad está fluyendo muchísimo más.

La mayoría de las veces, dejamos de lado el poder que tiene nuestra mente, nuestros pensamientos, decidimos vivir en piloto automático y oye, si a ti te funciona fantástico pero, si por algún motivo te has visto identificada en alguna de las palabras que aquí han sido reflejadas te animo a que sigas conociéndote.


Espero que mi experiencia te haya inspirado, a diferencia de otras despedidas hoy te animo a que todo aquello que te haya pasado por la mente leyendo esta entrada lo escribas en un papel y que seas tú, contigo misma las que habléis y debatáis acerca de este tema.

Nos vemos muy pero que muy pronto.
Y recuerda, no solo lo material es lo que nos alimenta.

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